Des-Pa-cico
Diario de una escritora en reconstrucción
Día 3 de este experimento de escribir al dictado al menos mientras tenga escayolada la mano derecha. Te cuento sin épica ni dramas (bueno, a veces sí, que me conozco) cómo es esta forma de escribir.
La carta de hoy viene patrocinada por la adaptación navarrensis del título de la canción de Fonsi que tanto dio de sí hace unos veranos.
Porque sigo para bingo.
Te cuento.
Una vez que te parece que has salvado los escollos principales de tener la mano derecha chula, te das cuenta de que todo es una mierda quimera.
La logística gracias a la familia es mucho más fácil y agradezco enormemente contar con todos ellos para por ejemplo, como ayer, me lleven al estilo Miss Daisy, de paseo en coche, hasta la peluquería.
Porque una ya cuenta con que hay cosillas que son imposibles al menos al comienzo. Como lavarte el pelo, colocarte una toalla en la cabeza sin perder la ídem y secarte el pelo con el aparato del diablo secador.
Vale.
Pero no lo magnificas porque piensas que te queda una sesión de escritura al dictado que, como estas en plena curva de aprendizaje, la ves rosa, con nata, merengue y todas las chuflas dulcísimas que se te ocurran.
Ingeeeeenua.
Y es que las sesiones de escritura que había hecho hasta el momento no iban más allá de párrafos sueltos, pero ¡ay amiga cuando intentas grabar algo más seguido y no tienes costumbre!
La cosa se complica bastante, además de lidiar con hablar despacio, hay que vocalizar y tener cierta soltura. Y por supuesto un guion mínimo para no quedarte completamente en blanco.
A priori, bastante sencillo. Pero en la práctica no lo es. O al menos para mí (se aceptan sugerencias y fórmulas de mejora). De momento en el sistema que estoy utilizando si tardas un tiempo entre párrafo y párrafo o en pensar un ratito qué quieres dictar para que sea medianamente entendible y luego editable de forma más o menos rápida, el sistema deshabilita la opción de dictado y vuelve a a la de escritura tecleada.
Imagina.
Yo grabo en el móvil, me resulta más cómodo y cuando me sucede esto, supone volver a empezar desde el principio: desbloquear la pantalla y poner todo en marcha de nuevo.
Lentísimo.
No apto para mi falta de paciencia.
Pero amiga, a la fuerza ahorcan. Así que no me queda más remedio que acostumbrarme y adaptarme. Eso sí, si yo fuera un cómic de Ibáñez encima de mi cabeza estaría el típico 🗯️bocadillo de 🌀😵💫🐷🐷🐷⚡️😡acompañado del GRFXXRR, sí ese, el de toda la vida.
Ains. Que yo necesito ritmo y que las cosas sean sencillas, no complicadas y eternas. Por mucho que el amigo Fonsi me haya dado la respuesta y solución: tomarlo todo des-pa-cico. Bufff.
Que las letras dictadas nos acompañen.
Izaskun
¿Terminaste de leer mi último libro? Tú lees rápido. Yo no puedo escribir tan rápido, pero tengo un catálogo de libros anteriores que puedes explorar:
En Alas de Piedra Santi Loperena, inspector de la Policía Foral se enfrenta al caso más complejo de su carrera hasta el momento. Hay un asesino en serie en Navarra y él debe atraparlo.
Si lo tuyo son las series y ficción breve, te ofrezco la Serie Pentagrama Criminal : De Do a Si, siete historias criminales basadas en … canciones reales.

